|
La niebla
de la Sierra Norte de
Puebla, el humo délas
locomotoras y los sueños
de muchos hombres y mujeres
se hermanaron durante
casi un siglo por obra
de 90 km de vía
angosta, último
tramo de su tipo en el
país. Con racional
nostalgia. La Locomotiva
abre la primer' página
de su nueva época
con un repaso sobre este
ramal y su historia.
Los trenes hermanan voluntades
y paisajes. Entre la ciudad
de Puebla y Teziutlán,
la Perla de la Sierra,
sé .interponen,
por una parte, dilatadas
planicies agrícolas,
pastizales, cerros erosionados
y prístinos cielos
diurnos, que en la noche
se cargan de estrellas
y constelaciones. Por
otra, la Sierra Norte,
con sus montañas
cubiertas de bosques,
su espesa neblina y su
llovizna pertinaz. Por
esos paisajes corrió
el ramal que comunicó
a las ciudades de Puebla,
Oriental, San Juan de
los Llanos (hoy Libres)
y Teziutlán. Se
inauguró oficialmente
el 5 de mayo de 1900,
y unió paisajes
y voluntades hasta el
14 de marzo de 1993, cuando
se suspendieron los servicios.
Es el producto histórico,
social y económico
de proyectos, concesiones,
esfuerzos humanos y afanes
de progreso y modernidad,
que se iniciaron en la
década de los ochenta
del siglo xix. El propósito
original consistía
en enlazar la capital
del país con las
regiones más productivas
de Puebla y Veracruz,
para impulsar el despegue
económico de la
porción sur-oriente
de la República.
Un
ramal legendario
En 1873, los trenes del
Ferrocarril Mexicano iniciaron
sus recorridos entre la
capital mexicana y el
puerto de Veracruz, uniendo
a la ciudad de Puebla
a través del ramal
de Apizaco. En septiembre
de 1880, el Gobierno poblano
recibió una concesión
federal para construir
una línea entre
su capital y la estación
San Marcos (actual municipio
de Lara Grajales) ubicada
en la troncal del Mexicano.
El llamado Ferrocarril
Puebla-San Marcos reorientó
la ruta señalada
en la concesión
original, para pasar por
San Juan de los Llanos.
Hasta enero de 1882 se
habían tendido
17 km entre San Marcos
y Acajete y en abril de
1883 llegaba a San Juan
de los Llanos. En 1888
la línea fue adquirida
por la empresa del Ferrocarril
Interoceánico.
En junio de 1881, el Gobierno
federal otorgó
otra concesión
por 99 años al
Gobierno de Puebla para
construir, administrar
y operar un ferrocarril
que partiría de
San Marcos hacia la Barra
de Nautia, en el Golfo
de México. Poco
después, el contrato
fue transferido a la Compañía
de los Ferrocarriles de
la Sierra Norte de Puebla
y nueve años más
tarde, en 1890, a la empresa
General Carrillo y Compañía.
Ésta, a su vez,
había obtenido
otra concesión
en diciembre de 1889 para
tender una línea
entre San Juan de los
Llanos y Teziutlán
transitando por Santa
Lugarda, Cuyuaco, Zacapoaxda
y Tlatlauquitepec, todas
en el abigarrado corazón
de la Sierra Norte poblana.
Las dimensiones que adquirieron
tales proyectos, dieron
como resultado la fundación,
en la década siguiente
(1890-1900) de la Compañía
del Ferrocarril de la
Sierra de Puebla, S.A.,
decidida impulsora del
ramal.
En 1890, esta empresa
fusionó las concesiones
de junio de .1881 y diciembre
de 1889 en un solo contrato,
para construir el ferrocarril
de San Marcos a Nautia
y Tecolutia, Veracruz,
pasando por Teziutlán,
destacada y añosa
ciudad fundada el 15 de
marzo de 1552. Luego de
una década de arduos
trabajos para atravesar
la abrupta serranía
del norte poblano, el
municipio de Teziutlán
celebró solemne
y ruidosamente, el 5 de
mayo de 1900, la llegada
de la primera locomotora
de vapor entre las alabanzas
estrambóticas de
sus cronistas, pomposas
fiestas, bendiciones eclesiásticas,
repiques de campanas,
estruendos de cohetería
y el asombro de sus moradores,
quienes le dieron así
la bienvenida al nuevo
siglo.
El Ferrocarril de San
Marcos a Nautia y Tecolutia,
sus bienes y concesiones,
pasaron en 1902-1903 a
la administración
del Ferrocarril Oriental
Mexicano, una empresa
controlada por el Interoceánico.
La compañía
del Oriental utilizó
los subsidios que la franquicia
garantizaba en la construcción
del tramo Teziutlán-Tecolutia,
para tender el ramal de
Virreyes-San Nicolás,
en la comarca de la actual
ciudad de Oriental. Esta
ruta se convertiría
en un atajo ventajoso
a la ruta del Interoceánico
entre la Ciudad de México
y el puerto de Veracruz
(vía Jalapa), reduciendo
ese tradicional viaje
en varias horas.
En 1908, al constituirse
los Ferrocarriles Nacionales
de México, el Interoceánico,
el Oriental Mexicano y
otras empresas más
integraron el nuevo organismo
ferroviario. En los años
veinte se levantó
la línea que corría
por Teoloyucan y Santa
Lugarda, del antiguo Ferrocarril
San Marcos a Nautia, y
permaneció la que
se conoce actualmente,
de Oriental a Teziutlán.
En 1947, la administración
de los Nacionales de México
determinó el cambio
de la vía angosta
por vía ancha en
el sistema del Interoceánico,
transformación
que no alcanzó
a Teziutlán, tal
vez por las complicaciones
planteadas por la geografía.
Desde entonces, el tramo
de Oriental a Teziutlán
se convirtió en
el "último
ramal de vía angosta
de México".
Los rieles, de 0.914 m,
cubrían un trayecto
de 90 km, enlazando poblaciones
e impulsando nuevas actividades
productivas; por ejemplo,
la explotación
de materiales y elementos
ferrosos del mineral de
"La Aurora",
en el municipio de Aire
Libre, cercano a la Perla
de la Sierra.
Tu
ausencia me da un sentimiento...
El ramal Oriemal-Teziutlán,
por su ubicación
geográfica y por
los servicios que prestaba
(carga, express y pasajeros),
se convirtió pronto
en una figura del progreso,
y en un símbolo
de identidad popular de
aquellos pueblos y ciudades
por donde transitaron
los trenes cargados de
frutos, hortalizas, minerales,
artesanías y personas
deseosos de progreso y
bienestar. Se viajaba
entre cantos, aromáticas
viandasy conversaciones
vivaces, junto a uno que
otro turista rubio y desaliñado,
en carros de segunda clase,
con sus estrechos e incómodos
asientos de madera, pisos
de duela y ventanillas
que alguna vez interpusieron
sus cristales entre el
ojo del viajero y el paisaje.
En la opinión añorante
de gran cantidad de usuarios,
éste debería
reabrirse para recuperar
sus viejas glorias. Por
esto, desde principios-dei
presente año, las
autoridades y los habitantes
de ocho municipios de
la entidad poblana (Oriental,
Libres, Zaragoza, TIatlauquitepec,
Tételes de Ávila
Castillo, Atempan, Chignautia
y Teziutlán) han
solicitado, con el apoyo
del Gobierno estatal,
la concesión correspondiente
ante los funcionarios
de la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes
(ser) y de los Ferrocarriles
Nacionales de México
(FNM).
La posibilidad de reabrir
el ramal se encuentra
en estudio, no sólo
para restituir una imagen
nostálgica del
pasado regional, sino
para contribuir a la reactivación
económica general
de esos municipios y de
otras comunidades cercanas
al trazo de la vía.
Mientras tanto, los
serranocosteños
comentan sobre la posible
vuelta a la vida de su
amado ramalito. Unos dan
por hecha la reapertura;
otros se muestran escépticos
y recuerdan el refrán
popular:
"Hasta
no ver...".(CEB).
|