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Un camino entre la niebla: el ramal de Oriental a Teziutlán
La Locomotiva, publicación del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, Nueva Época, Número 1, Noviembre de 1996, Página 1. El autor del artículo es Carlos Eduardo Benítez.

La niebla de la Sierra Norte de Puebla, el humo délas locomotoras y los sueños de muchos hombres y mujeres se hermanaron durante casi un siglo por obra de 90 km de vía angosta, último tramo de su tipo en el país. Con racional nostalgia. La Locomotiva abre la primer' página de su nueva época con un repaso sobre este ramal y su historia.

Los trenes hermanan voluntades y paisajes. Entre la ciudad de Puebla y Teziutlán, la Perla de la Sierra, sé .interponen, por una parte, dilatadas planicies agrícolas, pastizales, cerros erosionados y prístinos cielos diurnos, que en la noche se cargan de estrellas y constelaciones. Por otra, la Sierra Norte, con sus montañas cubiertas de bosques, su espesa neblina y su llovizna pertinaz. Por esos paisajes corrió el ramal que comunicó a las ciudades de Puebla, Oriental, San Juan de los Llanos (hoy Libres) y Teziutlán. Se inauguró oficialmente el 5 de mayo de 1900, y unió paisajes y voluntades hasta el 14 de marzo de 1993, cuando se suspendieron los servicios. Es el producto histórico, social y económico de proyectos, concesiones, esfuerzos humanos y afanes de progreso y modernidad, que se iniciaron en la década de los ochenta del siglo xix. El propósito original consistía en enlazar la capital del país con las regiones más productivas de Puebla y Veracruz, para impulsar el despegue económico de la porción sur-oriente de la República.

Un ramal legendario
En 1873, los trenes del Ferrocarril Mexicano iniciaron sus recorridos entre la capital mexicana y el puerto de Veracruz, uniendo a la ciudad de Puebla a través del ramal de Apizaco. En septiembre de 1880, el Gobierno poblano recibió una concesión federal para construir una línea entre su capital y la estación San Marcos (actual municipio de Lara Grajales) ubicada en la troncal del Mexicano. El llamado Ferrocarril Puebla-San Marcos reorientó la ruta señalada en la concesión original, para pasar por San Juan de los Llanos. Hasta enero de 1882 se habían tendido 17 km entre San Marcos y Acajete y en abril de 1883 llegaba a San Juan de los Llanos. En 1888 la línea fue adquirida por la empresa del Ferrocarril Interoceánico.
En junio de 1881, el Gobierno federal otorgó otra concesión por 99 años al Gobierno de Puebla para construir, administrar y operar un ferrocarril que partiría de San Marcos hacia la Barra de Nautia, en el Golfo de México. Poco después, el contrato fue transferido a la Compañía de los Ferrocarriles de la Sierra Norte de Puebla y nueve años más tarde, en 1890, a la empresa General Carrillo y Compañía.
Ésta, a su vez, había obtenido otra concesión en diciembre de 1889 para tender una línea entre San Juan de los Llanos y Teziutlán transitando por Santa Lugarda, Cuyuaco, Zacapoaxda y Tlatlauquitepec, todas en el abigarrado corazón de la Sierra Norte poblana. Las dimensiones que adquirieron tales proyectos, dieron como resultado la fundación, en la década siguiente (1890-1900) de la Compañía del Ferrocarril de la Sierra de Puebla, S.A., decidida impulsora del ramal.
En 1890, esta empresa fusionó las concesiones de junio de .1881 y diciembre de 1889 en un solo contrato, para construir el ferrocarril de San Marcos a Nautia y Tecolutia, Veracruz, pasando por Teziutlán, destacada y añosa ciudad fundada el 15 de marzo de 1552. Luego de una década de arduos trabajos para atravesar la abrupta serranía del norte poblano, el municipio de Teziutlán celebró solemne y ruidosamente, el 5 de mayo de 1900, la llegada de la primera locomotora de vapor entre las alabanzas estrambóticas de sus cronistas, pomposas fiestas, bendiciones eclesiásticas, repiques de campanas, estruendos de cohetería y el asombro de sus moradores, quienes le dieron así la bienvenida al nuevo siglo.
El Ferrocarril de San Marcos a Nautia y Tecolutia, sus bienes y concesiones, pasaron en 1902-1903 a la administración del Ferrocarril Oriental Mexicano, una empresa controlada por el Interoceánico. La compañía del Oriental utilizó los subsidios que la franquicia garantizaba en la construcción del tramo Teziutlán-Tecolutia, para tender el ramal de Virreyes-San Nicolás, en la comarca de la actual ciudad de Oriental. Esta ruta se convertiría en un atajo ventajoso a la ruta del Interoceánico entre la Ciudad de México y el puerto de Veracruz (vía Jalapa), reduciendo ese tradicional viaje en varias horas.
En 1908, al constituirse los Ferrocarriles Nacionales de México, el Interoceánico, el Oriental Mexicano y otras empresas más integraron el nuevo organismo ferroviario. En los años veinte se levantó la línea que corría por Teoloyucan y Santa Lugarda, del antiguo Ferrocarril San Marcos a Nautia, y permaneció la que se conoce actualmente, de Oriental a Teziutlán. En 1947, la administración de los Nacionales de México determinó el cambio de la vía angosta por vía ancha en el sistema del Interoceánico, transformación que no alcanzó a Teziutlán, tal vez por las complicaciones planteadas por la geografía. Desde entonces, el tramo de Oriental a Teziutlán se convirtió en el "último ramal de vía angosta de México".
Los rieles, de 0.914 m, cubrían un trayecto de 90 km, enlazando poblaciones e impulsando nuevas actividades productivas; por ejemplo, la explotación de materiales y elementos ferrosos del mineral de "La Aurora", en el municipio de Aire Libre, cercano a la Perla de la Sierra.

Tu ausencia me da un sentimiento...
El ramal Oriemal-Teziutlán, por su ubicación geográfica y por los servicios que prestaba (carga, express y pasajeros), se convirtió pronto en una figura del progreso, y en un símbolo de identidad popular de aquellos pueblos y ciudades por donde transitaron los trenes cargados de frutos, hortalizas, minerales, artesanías y personas deseosos de progreso y bienestar. Se viajaba entre cantos, aromáticas viandasy conversaciones vivaces, junto a uno que otro turista rubio y desaliñado, en carros de segunda clase, con sus estrechos e incómodos asientos de madera, pisos de duela y ventanillas que alguna vez interpusieron sus cristales entre el ojo del viajero y el paisaje.
En la opinión añorante de gran cantidad de usuarios, éste debería reabrirse para recuperar sus viejas glorias. Por esto, desde principios-dei presente año, las autoridades y los habitantes de ocho municipios de la entidad poblana (Oriental, Libres, Zaragoza, TIatlauquitepec, Tételes de Ávila Castillo, Atempan, Chignautia y Teziutlán) han solicitado, con el apoyo del Gobierno estatal, la concesión correspondiente ante los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (ser) y de los Ferrocarriles Nacionales de México (FNM).
La posibilidad de reabrir el ramal se encuentra en estudio, no sólo para restituir una imagen nostálgica del pasado regional, sino para contribuir a la reactivación económica general de esos municipios y de otras comunidades cercanas al trazo de la vía.

Mientras tanto, los serranocosteños comentan sobre la posible vuelta a la vida de su amado ramalito. Unos dan por hecha la reapertura; otros se muestran escépticos y recuerdan el refrán popular:

"Hasta no ver...".(CEB).