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Fue considerado en un tiempo el motor del
desarrollo nacional después de que en 1937
lo nacionalizo Lázaro Cárdenas, pero hace
menos de dos lustros Ernesto Zedillo lo
concesionó a particulares y ahora trabaja
con uno de los beneficiarios: la estación
Unión Pacific (UP). Actualmente constituye
una actividad que recibe cuantiosas inversiones
y esta destinada fundamentalmente al traslado
de mercancías, porque a los concesionarios
se les eximio de dar servicio de pasajeros.
Si, nos referimos
al ferrocarril, ese antiguo pero vigente
medio de transportación de origen decimonónico,
con caminos y estructura de acero, al que
los arreglos políticos, los poderosos intereses
camioneros, la topografía del pais y otros
factores, no lo dejaron seguir desarrollándose
en el siglo XX mexicano. Para rescatarlo,
en el sexenio 1994-2000 se prefirió privatizarlo
que invertir en el, no obstante que en 1992
se había anunciado un programa financiado
por e Banco mundial para hacer de los ferrocarriles
Nacionales de México (FNM) una empresa eficiente,
rentable y comercialmente competitiva.
El “Nafta Rail”
Nostálgicos habrá
que extrañen todavía el servicio Express
y el de polleros, asi como el tren de pasajeros
de Guadalajara, Veracruz y otros destinos,
y que platiquen a sus nietos de paisajes
como la barranca de Metlac y de las comodidades
del pullman durante los lentos pero atractivos
recorridos por la geografía nacional. Para
ellos las noticias de un retorno a tales
experiencias son nulas, si bien existen
planes, alguno ya en marcha, para el traslado
de personas a suburbios y entre ciudades
cercanas.
Por lo pronto varios
grupos particulares, inclusive con capital
mayoritariamente extranjero, dedicados al
transporte de mercancía, tienen concesionada
la mayor parte de la infraestructura de
los FNM, aquella compañía creada por el
porfirismo y extinguida por decreto casi
un siglo después.
Las rutas existentes
llevan la carga a los puertos marítimos
y a la frontera con los Estados Unidos,
y solo en un numero limitado de regiones,
incomunicadas por otro medio, se ofrece
servicio a los pobladores.
Pero las empresas
particulares, con concesiones renovables
por 50 años, cuidan con celo sus costos,
realizan considerables inversiones para
crecer y actualizarse, algunas luchan contra
sus dificultades financieras, y compiten
contra el transporte de carga de carretera.
Los 26,655 kilómetros
de vías existentes se han convertido, además
en camino de discordia porque al existir
varios concesionarios, los principales viven
en desacuerdo sobre los derechos de paso
y arrastre, y los servicios de interconexión
y terminales, en perjuicio de los usuarios,
que deben pagar mas caro por el flete y
padecer retrasos.
Por otra parte, después
de largas y complejas negociaciones el 1º
de abril pasado se consumo el propósito
de una firma estadounidense para crear,
con parte de lo que fue el ferrocarril del
Noreste que ahora es de su propiedad, el
llamado Nafta Rail, o ferrocarril de tratado
de libre comercio de América del Norte,
que trasladará productos entre México, Estados
Unidos y Canada.
Siglo y medio de
Vaivenes
La historia hace
mas de un siglo y medio. La primera línea
en México fue concesionada en 1837, entre
Veracruz y la capital del país, y tardo
5 años en ser inaugurada. Su construcción
tuvo por igual el apoyo de neoliberales,
conservadores, invasores franceses y hasta
el clero , al que el ultimo constructor
de la obra, Manuel Escandon, le solicito
que realizara inversiones en la misma.
Durante el dilatado
gobierno de Porfirio Díaz se prodigaron
las concesiones al capital extranjero para
el tendido de rutas, y si en 1837 había
572 kilómetros de rieles, al inicio de la
revolución en 1910 llegaban a 19,748. Mas
de la mitad de esas vías pasaron al control
del gobierno con todo y sus compañías cuando
en 1908, fue creada la empresa Ferrocarriles
Nacionales de México.
El gobierno de Venustiano
Carranza - quien hizo en tren el ultimo
viaje de su vida puso a los ferrocarriles
bajo su control; el de Plutarco Elías Calles
los devolvió a sus concesionarios, y el
de Lázaro Cárdenas fracasó en el experimento
de que los propios trabajadores del riel
administraran la empresa, pero la dejo en
manos del estado.
Hemos de recordar
como Miguel de la Madrid logro la aprobación
del congreso para modificar el articulo
28 constitucional y considerar a la industria
ferroviaria como estratégica para el desarrollo
nacional, y por ello reservada en exclusiva
al estado mexicano. Y como Zedillo promovió
una contrarreforma para que a partir de
marzo de 1995, pasara de estratégica a prioritaria
y asi posibilitar la privatización de un
servicio que, históricamente se ha caracterizado
en México por ser uno de los que menos carga
y personas mueven en comparación con otras
naciones.
Pero antes de ello,
si bien los tendidos de nuevas vías solo
representaron el 26% de los que había al
comenzar la Revolución, se trabajo en otros
frentes como la creación, en ciudad Sahaún,
Hidalgo de la constructora Nacional de Carros
de Ferrocarril, que convirtió a México de
importador a exportador de equipo rodante
por los lustros y luego se vendió a la canadiense
Bombardier, que fabrica carros del Metro
y ensambla locomotoras; LA DE Fundiciones
de Hierro y Acero, que fundía ruedas para
carros y locomotoras en San Pedro de los
Pinos (DF), y el establecimiento de la famosa
ruta de chihuahua al pacifico, que se mantiene
en operación.
Una de las características
de los ferrocarriles en México, copiada
a Estados unidos, es la utilización - de
manera gradual desde 1944 y absoluta a partir
de 1968 - de locomotoras diesel-eléctricas
en lugar de las de vapor, que terminaron
convertidas en chatarra. Los fabricantes
estadounidenses de esas maquinas, General
Motors y General Electric, se frotaron las
manos.
Los concesionarios
En cambio los intentos
por contar en México con los mas ventajosos
trenes eléctricos como en Asia y Europa,
han tenido muchos contratiempos. Desde que
en los años 70 de siglo pasado se cambio
a diesel la línea Esperanza-Orizaba- Paseo
del Mucho, que había sido electrificada
a medio siglo atrás, hasta que en 2001 la
secretaria de comunicaciones y transportes
(SCT) dio aviso legal a la maniobra para
desenergizar desde Huatulco la doble vía
México-Querétaro, cuyos trabajos de electrificación
había comenzado tres lustros atrás y nunca
se aprovecharon debidamente. A mediados
de los años 90 el transporte ferroviario
mexicano, que integro a importantes regiones
del país al mercado interno e impulso el
comercio exterior, era ya poco competitivo,
pues solo arrastraba alrededor del 15% de
toda la carga del país y menos del 2% de
los pasajeros, Ese fue el pretexto de la
modificación constitucional que convirtió
en estratégico al sector de los ferrocarriles
y abrió paso a paso su privatización.
Para efectos de licitación,
la red ferroviaria estaba dividida en tres
ejes troncales y 43 líneas cortas. Se trata
en el primer caso de los ferrocarriles del
Noreste, del Pacifico Norte y del Sureste,
además de la terminal del valle de México
y la linea corta Chihuahua Pacifico, cuyas
concesiones fueron las siguientes, de acuerdo
con datos que Salvador Zarco presento el
pasado 5 de febrero durante el ll Dialogo
Nacional “Hcia un proyecto de nación alternativo
al neoliberalismo”, realizado en Querétaro.
Transportación Ferroviaria
Mexicana (TFM) recibió el ferrocarril del
Noreste (4,283 kms.) Ferrocarriles mexicanos
(ferromex) obtuvo el Pacífico Norte (7,164kms.)
el Nacozari (320 kms.) y el Ojinaga Topolobambo
(943 kms.) , a ferrocarriles del sur (ferro
- sur) se les concesionó el del Sureste
(1,479 kms.); FTVM (Ferrovalle) se quedo
con el ferrocarril y Terminal Valle de México
(320 kms.); Genesee & Wyoming operaria el
Chiapas Mayab (1,550 kms.) y GAN Peñones
el Coahuila Durango (974 kms.).
Quedaron pendientes
de otorgaren concesiones las vías de Oaxaca
y Sur (597 kms.) que transportaban carga
y pasajeros y resultaban poco atractivas
para los inversionistas, dada su poca rentabilidad.
El grupo TFM fue
originalmente subsidiario de transportación
Marítima (TMM) y la estadounidense Kansas
City Southern (KCS), hasta que después de
un litigio que duro años, esta ultima se
hizo de todas las acciones y, con ello,
usufructúa la considerada “joya de la corona”
del sistema ferroviario mexicano: Ferrocarril
del Noreste, que tiene la ruta mas corta
entre la capital del país y la frontera
con Estados Unidos y maneja estimativamente
el 40% de toda la carga transportada por
rieles en México, y 80% del comercio ferroviario
con el vecino del norte.
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